Llegó la lluvia de octubre...
y evacuó las plazas y los parques
apiló las sillas bajó sombrillas solitarias
mutiló los planes y las hojas de los árboles
emplasticó las noticias rojas y amarillas
y cubrió las risas con paraguas puntiagudos
Nos hizo vestir pesado
y oscuro.
Es caprichosa la lluvia de otoño...
Qué diferente
a aquella lluvia de junio
que saturó el aforo de nuestros corazones
diseminó nuestra pasión aventurera
empalmó nuestros caminos pereqrinos
descubrió la plenitud de una casa vacía
tan llena de nosotros
y nos hizo desvestirnos
ligeros, transparentes...
Indecisa intermitente
lluvia de primavera
que habita desde entonces nuestras lenguas
fertiliza nuestra tierra prometida
nos inunda de un deseo creciente
de quedarnos tu a mi lado
y yo a tu vera...
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